Con el tiempo, ganancias asimétricas hacen que un componente domine, elevando volatilidad y posibles pérdidas máximas sin aviso. Un ejemplo clásico: tecnología tras un rally prolongado. Reequilibrar recorta exceso, refuerza rezagados y restituye el perfil planificado, antes de que el viento cambie y desgaste tus convicciones.
La intuición brilla después del hecho y suele llegar tarde, moldeada por titulares. La disciplina del reequilibrio, en cambio, obliga a vender una parte de lo que más subió y comprar lo impopular. Esa contracorriente suave reduce errores emocionales y mejora la constancia año tras año.
All Rights Reserved.